¿Por qué sangramos?
Qué es el sangrado menstrual y cómo identificar si tu ciclo es saludable.

El día 1 del ciclo se identifica por el sangrado, un hecho que para muchas es el centro, lo más importante (o lo único) y al que hemos dotado de gran importancia, cuando realmente deberíamos poner el foco del ciclo en la ovulación.
El primer día de sangrado se entiende como día 1, ya que se inicia un nuevo ciclo.
Antes del sangrado, durante la fase lútea, justo después de la ovulación, el ovario forma una estructura temporal llamada cuerpo lúteo. Este cuerpo produce progesterona, la hormona responsable de mantener el endometrio (el revestimiento interno del útero), grueso, irrigado y listo para recibir un óvulo fecundado.
Si el óvulo no es fecundado y no hay embarazo, el cuerpo lúteo comienza a desintegrarse por la caída de la hormona luteinizante (LH). Esto provoca una caída drástica en los niveles de progesterona y de estrógenos, y sin estas dos hormonas que lo sostengan, el endometrio ya no puede mantenerse, entonces se desprende.

Entonces, ¡¿no es el óvulo lo que sale de nuestro cuerpo?! Queridas amigas, la respuesta es que la sangre que sale de nuestra vagina es el endometrio, que ya no lo necesitamos al no haberse producido un embarazo. La sangre que vemos es, entonces, una mezcla de: células del endometrio, sangre de los vasos que lo irrigaban, moco cervical, pequeñas cantidades de otros fluidos.
Se trata de una renovación cíclica del revestimiento uterino. Entonces…¿a dónde van los óvulos no fecundados?
Cada ciclo, si no ha habido fecundación, el óvulo vive entre 12h y 24h y luego se degenera en la trompa de Falopio. Sus restos celulares son reabsorbidos por el cuerpo, y en algunos casos puede ser expulsado hacia el útero, y salir del cuerpo de forma imperceptible con el flujo vagina o menstrual.

Días y cantidades
Un ciclo saludable es aquel en el que el sangrado dura entre 2 y 7 días (incluyendo manchados al inicio y al final).
La mayor parte de sangre se pierde los primeros 2-3 días, y el total (sumando todos los días) de media, deben ser entre 25ml y 80ml…¿y eso cuánto es? Pues equivaldría a entre 2 y 6 cucharas soperas de sangre en total. Más sangre (menorragia) o menos sangre son síntomas de que el ciclo no es saludable y es preciso acudir a una especialista.
Con una copa menstrual podemos observar claramente, y registrar incluso, la cantidad exacta en mililitros. Con compresas o tampones es más complicado, aunque cabe mencionar que en la mayoría de casos, a pesar de tener la referencia visual de la compresa, por ejemplo, la cantidad total no supera los 80ml.
“Yo siempre he tenido reglas muy abundantes, de cambiarme a cada hora, y mi amiga con una compresa cada 6h ya estaba lista”, ¿os suenan este tipo de frases? Como ya sabemos, cada cuerpo es un mundo, y la cantidad de sangrado depende de la combinación de factores hormonales, uterinos, metabólicos y de salud en general, pero sobre todo depende de cuánto se ha engrosado el endometrio durante el ciclo. Ese cambio en el endometrio, como ya sabemos, depende de las hormonas sexuales: estrógenos y progesterona. Ahora bien, también influyen factores anatómicos de cada mujer y el estilo de vida, entendido como los hábitos de descanso, ejercicio físico y alimentación.
Según la cantidad de sangre que expulsamos, puede ser que el cuerpo nos esté dando diferentes señales que cabe observar y prestar atención.

Colores y texturas de la sangre
A pesar de que el color no es un marcador diagnóstico por sí solo, nos puede dar indicadores, como por ejemplo:
Variaciones normales del ciclo

Rojo brillante
Indica un flujo reciente y activo. Es común en los primeros días de la menstruación, cuando la sangre es expulsada rápidamente. Se asocia a un ciclo saludable.
Burdeos
Es un color más oxidado, habitual en momentos donde el flujo es más lento, como durante el sueño o en los días intermedios del ciclo.
Marrón
A más oscuridad, más tiempo ha pasado en el útero o en la vagina antes de ser expulsada, por tanto, es sangre más antigua. Es normal al inicio o al final del sangrado, en forma de “manchados”.

Señales en la sangre que pueden indicar desequilibrio en el ecosistema vaginal
Negro
Sangre muy oxidada o antigua, que ha estado más tiempo en el útero o vagina. Puede ser normal al final del ciclo, pero si se presenta de forma persistente o con mal olor, conviene consultarlo con una profesional.
Rosado
Puede aparecer al inicio o final del sangrado, o durante la ovulación. A veces se debe a un sangrado escaso mezclado con moco cervical. En ciertos contextos puede estar asociado a niveles bajos de estrógenos, pero no siempre indica un desequilibrio.
Con coágulos
Coágulos pequeños (menores de 2 cm) pueden ser normales. Si son grandes y se repiten con frecuencia, conviene consultar, ya que podrían estar relacionados con desequilibrios hormonales o alteraciones uterinas (como miomas o endometriosis).
Verdosa
Un flujo verdoso no es parte del sangrado menstrual normal (no es sangre). Puede indicar una infección como vaginosis bacteriana o tricomoniasis, especialmente si hay olor fuerte, picor o malestar y requiere valoración médica.
Anaranjada
Cuando la sangre se mezcla con secreciones vaginales anormales, puede adquirir un tono anaranjado. Si ocurre fuera de la menstruación o con otros síntomas, es recomendable acudir a una especialista.
Cada detalle del sangrado nos ofrece información útil sobre nuestro estado de salud. Así que, observar con atención el color, la textura y la cantidad es una forma más de dialogar con nuestro cuerpo, con nuestro ciclo y poder detectar a tiempo cualquier desajuste o desequilibrio presente. Porque cada ciclo es una conversación, y aprender a escucharlo es el primer paso para cuidarnos.
¿Por qué sangramos?
Qué es el sangrado menstrual y cómo identificar si tu ciclo es saludable.

El día 1 del ciclo se identifica por el sangrado, un hecho que para muchas es el centro, lo más importante (o lo único) y al que hemos dotado de gran importancia, cuando realmente deberíamos poner el foco del ciclo en la ovulación.
El primer día de sangrado se entiende como día 1, ya que se inicia un nuevo ciclo.
Antes del sangrado, durante la fase lútea, justo después de la ovulación, el ovario forma una estructura temporal llamada cuerpo lúteo. Este cuerpo produce progesterona, la hormona responsable de mantener el endometrio (el revestimiento interno del útero), grueso, irrigado y listo para recibir un óvulo fecundado.
Si el óvulo no es fecundado y no hay embarazo, el cuerpo lúteo comienza a desintegrarse por la caída de la hormona luteinizante (LH). Esto provoca una caída drástica en los niveles de progesterona y de estrógenos, y sin estas dos hormonas que lo sostengan, el endometrio ya no puede mantenerse, entonces se desprende.

Entonces, ¡¿no es el óvulo lo que sale de nuestro cuerpo?! Queridas amigas, la respuesta es que la sangre que sale de nuestra vagina es el endometrio, que ya no lo necesitamos al no haberse producido un embarazo. La sangre que vemos es, entonces, una mezcla de: células del endometrio, sangre de los vasos que lo irrigaban, moco cervical, pequeñas cantidades de otros fluidos.
Se trata de una renovación cíclica del revestimiento uterino. Entonces…¿a dónde van los óvulos no fecundados?
Cada ciclo, si no ha habido fecundación, el óvulo vive entre 12h y 24h y luego se degenera en la trompa de Falopio. Sus restos celulares son reabsorbidos por el cuerpo, y en algunos casos puede ser expulsado hacia el útero, y salir del cuerpo de forma imperceptible con el flujo vagina o menstrual.

Días y cantidades
Un ciclo saludable es aquel en el que el sangrado dura entre 2 y 7 días (incluyendo manchados al inicio y al final).
La mayor parte de sangre se pierde los primeros 2-3 días, y el total (sumando todos los días) de media, deben ser entre 25ml y 80ml…¿y eso cuánto es? Pues equivaldría a entre 2 y 6 cucharas soperas de sangre en total. Más sangre (menorragia) o menos sangre son síntomas de que el ciclo no es saludable y es preciso acudir a una especialista.
Con una copa menstrual podemos observar claramente, y registrar incluso, la cantidad exacta en mililitros. Con compresas o tampones es más complicado, aunque cabe mencionar que en la mayoría de casos, a pesar de tener la referencia visual de la compresa, por ejemplo, la cantidad total no supera los 80ml.
“Yo siempre he tenido reglas muy abundantes, de cambiarme a cada hora, y mi amiga con una compresa cada 6h ya estaba lista”, ¿os suenan este tipo de frases? Como ya sabemos, cada cuerpo es un mundo, y la cantidad de sangrado depende de la combinación de factores hormonales, uterinos, metabólicos y de salud en general, pero sobre todo depende de cuánto se ha engrosado el endometrio durante el ciclo. Ese cambio en el endometrio, como ya sabemos, depende de las hormonas sexuales: estrógenos y progesterona. Ahora bien, también influyen factores anatómicos de cada mujer y el estilo de vida, entendido como los hábitos de descanso, ejercicio físico y alimentación.
Según la cantidad de sangre que expulsamos, puede ser que el cuerpo nos esté dando diferentes señales que cabe observar y prestar atención.

Colores y texturas de la sangre
A pesar de que el color no es un marcador diagnóstico por sí solo, nos puede dar indicadores, como por ejemplo:
Variaciones normales del ciclo

Rojo brillante
Indica un flujo reciente y activo. Es común en los primeros días de la menstruación, cuando la sangre es expulsada rápidamente. Se asocia a un ciclo saludable.
Burdeos
Es un color más oxidado, habitual en momentos donde el flujo es más lento, como durante el sueño o en los días intermedios del ciclo.
Marrón
A más oscuridad, más tiempo ha pasado en el útero o en la vagina antes de ser expulsada, por tanto, es sangre más antigua. Es normal al inicio o al final del sangrado, en forma de “manchados”.

Señales en la sangre que pueden indicar desequilibrio en el ecosistema vaginal
Negro
Sangre muy oxidada o antigua, que ha estado más tiempo en el útero o vagina. Puede ser normal al final del ciclo, pero si se presenta de forma persistente o con mal olor, conviene consultarlo con una profesional.
Rosado
Puede aparecer al inicio o final del sangrado, o durante la ovulación. A veces se debe a un sangrado escaso mezclado con moco cervical. En ciertos contextos puede estar asociado a niveles bajos de estrógenos, pero no siempre indica un desequilibrio.
Con coágulos
Coágulos pequeños (menores de 2 cm) pueden ser normales. Si son grandes y se repiten con frecuencia, conviene consultar, ya que podrían estar relacionados con desequilibrios hormonales o alteraciones uterinas (como miomas o endometriosis).
Verdosa
Un flujo verdoso no es parte del sangrado menstrual normal (no es sangre). Puede indicar una infección como vaginosis bacteriana o tricomoniasis, especialmente si hay olor fuerte, picor o malestar y requiere valoración médica.
Anaranjada
Cuando la sangre se mezcla con secreciones vaginales anormales, puede adquirir un tono anaranjado. Si ocurre fuera de la menstruación o con otros síntomas, es recomendable acudir a una especialista.
Cada detalle del sangrado nos ofrece información útil sobre nuestro estado de salud. Así que, observar con atención el color, la textura y la cantidad es una forma más de dialogar con nuestro cuerpo, con nuestro ciclo y poder detectar a tiempo cualquier desajuste o desequilibrio presente. Porque cada ciclo es una conversación, y aprender a escucharlo es el primer paso para cuidarnos.