
Cuando se habla de fertilidad o del ciclo menstrual, muchas veces se asume que los óvulos “aparecen” cada mes, como si fueran producidos constantemente. Pero lo cierto es que los óvulos se forman antes de que una mujer nazca. A lo largo de la vida, lo que ocurre es que algunos de esos óvulos maduran y, si las condiciones son favorables, uno de ellos es liberado durante la ovulación.
Por tanto…la historia empieza antes de nacer.
Durante el desarrollo del feto en el útero materno, en torno a la semana 6 de gestación, unas células especiales llamadas células germinales primordiales migran a la zona que será el futuro ovario. Allí comienzan a multiplicarse y se transforman en ovogonias, las células madre de los ovarios.
Estas oogonías se dividen muchas veces y, hacia el quinto mes de gestación, algunas empiezan una división celular llamada meiosis, que es la necesaria para formar óvulos. Sin embargo, esta división se detiene muy pronto, en una fase temprana llamada profase I y las células quedan entonces “en pausa” como ovocitos primarios.
Cada ovocito primario se rodea de una capa de células protectoras y forma lo que se llama un folículo primordial. Cuando una niña nace, ya tiene entre 1 y 2 millones de ovocitos primarios en sus ovarios, todos detenidos en esa fase de desarrollo.


Infancia y adolescencia: en reposo
Durante la infancia, esos ovocitos permanecen inactivos. No se producen más, y tampoco maduran, están “en espera”, dentro de los folículos primordiales.
Cuando llega la pubertad y se activa el eje hormonal del ciclo menstrual, cada mes un grupo de estos ovocitos comienza a madurar. Aunque muchos inician ese proceso, normalmente solo uno de ellos se convertirá en el ovocito dominante que será liberado durante la ovulación.
Vida fértil: selección y ovulación
A lo largo de cada ciclo menstrual, la hormona foliculoestimulante (FSH) estimula el crecimiento de varios folículos. Uno de ellos se vuelve dominante: el folículo de Graaf. Dentro de él, el ovocito primario retoma la meiosis y pasa a ser un ovocito secundario.
Justo antes de la ovulación, este ovocito se detiene de nuevo, esta vez en metafase II. Solo si es fecundado por un espermatozoide completará la meiosis y se convertirá finalmente en un óvulo maduro, capaz de formar un embrión.
Menopausia: el final del proceso
Con el paso de los años, la cantidad y calidad de ovocitos disminuye. En la menopausia, cuando cesan los ciclos menstruales, los ovarios dejan de liberar óvulos y el proceso reproductivo se cierra.

Aunque al nacer hay alrededor de 1 millón de ovocitos, solo entre 400 y 500 llegarán a ovular a lo largo de toda la vida fértil, y dependerá de un equilibrio hormonal muy preciso para madurar correctamente. El resto se pierden de forma natural por un proceso llamado atresia folicular, entendido como una “autodestrucción celular programada” que ocurre desde antes de nacer, durante la vida fértil y se acelera con la edad.
Ahora ya sabes amiga, cada una lleva en sus ovarios todos los óvulos de su vida desde antes de su nacimiento, y cada mes uno de ellos consigue liberarse hacia las trompas de Falopio para que se produzca la ovulación.
Te dejo aquí el glosario básico por si te ayuda a entender algunos conceptos:
Los óvulos
Del nacimiento a la ovulación: la historia de los óvulos.

Cuando se habla de fertilidad o del ciclo menstrual, muchas veces se asume que los óvulos “aparecen” cada mes, como si fueran producidos constantemente. Pero lo cierto es que los óvulos se forman antes de que una mujer nazca. A lo largo de la vida, lo que ocurre es que algunos de esos óvulos maduran y, si las condiciones son favorables, uno de ellos es liberado durante la ovulación.
Por tanto…la historia empieza antes de nacer.
Durante el desarrollo del feto en el útero materno, en torno a la semana 6 de gestación, unas células especiales llamadas células germinales primordiales migran a la zona que será el futuro ovario. Allí comienzan a multiplicarse y se transforman en ovogonias, las células madre de los ovarios.
Estas oogonías se dividen muchas veces y, hacia el quinto mes de gestación, algunas empiezan una división celular llamada meiosis, que es la necesaria para formar óvulos. Sin embargo, esta división se detiene muy pronto, en una fase temprana llamada profase I y las células quedan entonces “en pausa” como ovocitos primarios.
Cada ovocito primario se rodea de una capa de células protectoras y forma lo que se llama un folículo primordial. Cuando una niña nace, ya tiene entre 1 y 2 millones de ovocitos primarios en sus ovarios, todos detenidos en esa fase de desarrollo.


Infancia y adolescencia: en reposo
Durante la infancia, esos ovocitos permanecen inactivos. No se producen más, y tampoco maduran, están “en espera”, dentro de los folículos primordiales.
Cuando llega la pubertad y se activa el eje hormonal del ciclo menstrual, cada mes un grupo de estos ovocitos comienza a madurar. Aunque muchos inician ese proceso, normalmente solo uno de ellos se convertirá en el ovocito dominante que será liberado durante la ovulación.
Vida fértil: selección y ovulación
A lo largo de cada ciclo menstrual, la hormona foliculoestimulante (FSH) estimula el crecimiento de varios folículos. Uno de ellos se vuelve dominante: el folículo de Graaf. Dentro de él, el ovocito primario retoma la meiosis y pasa a ser un ovocito secundario.
Justo antes de la ovulación, este ovocito se detiene de nuevo, esta vez en metafase II. Solo si es fecundado por un espermatozoide completará la meiosis y se convertirá finalmente en un óvulo maduro, capaz de formar un embrión.
Menopausia: el final del proceso
Con el paso de los años, la cantidad y calidad de ovocitos disminuye. En la menopausia, cuando cesan los ciclos menstruales, los ovarios dejan de liberar óvulos y el proceso reproductivo se cierra.

Aunque al nacer hay alrededor de 1 millón de ovocitos, solo entre 400 y 500 llegarán a ovular a lo largo de toda la vida fértil, y dependerá de un equilibrio hormonal muy preciso para madurar correctamente. El resto se pierden de forma natural por un proceso llamado atresia folicular, entendido como una “autodestrucción celular programada” que ocurre desde antes de nacer, durante la vida fértil y se acelera con la edad.
Ahora ya sabes amiga, cada una lleva en sus ovarios todos los óvulos de su vida desde antes de su nacimiento, y cada mes uno de ellos consigue liberarse hacia las trompas de Falopio para que se produzca la ovulación.
Te dejo aquí el glosario básico por si te ayuda a entender algunos conceptos: