Fundamentos del cuerpo femenino
¿Cómo funciona el ciclo menstrual? Fases, hormonas y su impacto en la salud general del cuerpo femenino.

El ritmo de nuestro cuerpo
El ciclo menstrual no consiste solamente en sangrar cada mes, va mucho más allá. Es un proceso complejo, coordinado por el cerebro y constituye un indicador clave del estado de salud general en mujeres en edad reproductiva. Por ello, ha sido propuesto como el “quinto signo vital” en ginecología (ACOG, 2015).
Consiste en una serie de cambios hormonales, estructurales y funcionales que afectan principalmente al endometrio, a los ovarios, y al sistema neuroendocrino. Al igual que en otros mamíferos, el objetivo de estos cambios es preparar el útero para una posible gestación.
Un ciclo saludable tiene un promedio entre 24 y 35 días y se repite una y otra vez durante aproximadamente unos 40 años, unas 400 veces en nuestra vida. Cada ciclo tiene 2 fases claramente diferenciadas, la fase folicular y la fase lútea, y cada una tiene su energía, su propósito y su forma de expresión en cada mujer.
Entender el ciclo es aprender a habitar el cuerpo desde dentro, observando los cambios externos con más claridad y compasión con una misma y con las demás. También es una gran herramienta para detectar posibles alteraciones o trastornos y nos da muchas pistas de cuándo algo no funciona correctamente en nuestro organismo.


Las hormonas: mensajeras del cerebro
El sistema endocrino, que produce y libera hormonas, se comunica con el cerebro para regular diversas funciones, incluyendo el estado de ánimo, el crecimiento y el metabolismo de nuestro cuerpo.
El ciclo hormonal de la mujer es regulado por el eje hipotálamo-hipófisis-ovario, en una danza sincronizada donde el hipotálamo libera hormonas que estimulan la hipófisis, la cual secreta hormonas que afectan a los ovarios, que son responsables de producir otras hormonas: los estrógenos y la progesterona. Estas dos hormonas deben estar equilibradas y en concordancia para que nuestro cuerpo y nuestra mente funcionen correctamente ya que nos afectan en muchos aspectos.
Al iniciar el ciclo nuestros niveles hormonales están bajos, a cero, y poco a poco los estrógenos aumentan después de la menstruación: nos dan energía, claridad mental, deseo de salir al mundo, deseo sexual (además de otras condiciones físicas). Cuando los estrógenos llegan su nivel máximo se da la ovulación y a partir de aquí bajarán en picado dejando que la progesterona domine la siguiente fase, la cual nos aporta calma, introspección, planificación y revisión.

Como veis en el gráfico, cada hormona tiene su momento. Luego está la FSH (hormona foliculoestimulante) y la LH (hormona luteinizante), las cuales hacen posible el desarrollo del óvulo y la ovulación respectivamente. Estas dos son más discretas, pero esenciales para nuestro ciclo.
Las cuatro fases del ciclo: un calendario propio
Aquí va una metáfora que ilustra perfectamente las fases de nuestro ciclo: si el cuerpo fuera un calendario estacional, cada fase sería una temporada:
Cuando comienzas a observar tu cuerpo y tu comportamiento con atención, muchas cosas de tu vida toman sentido. Puedes entender por qué ciertas emociones aparecen en momentos concretos del mes, qué patrones siguen tus acciones, tus deseos…¡incluso tus sueños!
No necesitas ser experta en ginecología ni en psicología para empezar. Solo necesitas curiosidad y ganas de reconectar contigo misma, ya sea para modificar ciertos aspectos con los que no estás cómoda, o simplemente para conocerte mejor.

Aquí te dejo una lista de algunos cambios que podrías notar al empezar a escucharte:
El cuerpo femenino no es un reloj exacto, sino una compás sensible que responde a lo que pasa dentro y fuera, por eso cada ciclo y cada mujer es diferente, aunque seas regular, siempre hay sutilezas.
Escuchar tu ciclo es un acto de amor propio. Una forma de decir: “me merezco conocerme, cuidarme y confiar en mí”.
¿Y si el primer paso para sentirnos mejor no fuera cambiar nada, sino mirar al cuerpo con otros ojos? El cuerpo nos habla, descifremos su lenguaje.
Fundamentos del cuerpo femenino
¿Cómo funciona el ciclo menstrual? Fases, hormonas y su impacto en la salud general del cuerpo femenino.

El ritmo de nuestro cuerpo
El ciclo menstrual no consiste solamente en sangrar cada mes, va mucho más allá. Es un proceso complejo, coordinado por el cerebro y constituye un indicador clave del estado de salud general en mujeres en edad reproductiva. Por ello, ha sido propuesto como el “quinto signo vital” en ginecología (ACOG, 2015).
Consiste en una serie de cambios hormonales, estructurales y funcionales que afectan principalmente al endometrio, a los ovarios, y al sistema neuroendocrino. Al igual que en otros mamíferos, el objetivo de estos cambios es preparar el útero para una posible gestación.
Un ciclo saludable tiene un promedio entre 24 y 35 días y se repite una y otra vez durante aproximadamente unos 40 años, unas 400 veces en nuestra vida. Cada ciclo tiene 2 fases claramente diferenciadas, la fase folicular y la fase lútea, y cada una tiene su energía, su propósito y su forma de expresión en cada mujer.
Entender el ciclo es aprender a habitar el cuerpo desde dentro, observando los cambios externos con más claridad y compasión con una misma y con las demás. También es una gran herramienta para detectar posibles alteraciones o trastornos y nos da muchas pistas de cuándo algo no funciona correctamente en nuestro organismo.


Las hormonas: mensajeras del cerebro
El sistema endocrino, que produce y libera hormonas, se comunica con el cerebro para regular diversas funciones, incluyendo el estado de ánimo, el crecimiento y el metabolismo de nuestro cuerpo.
El ciclo hormonal de la mujer es regulado por el eje hipotálamo-hipófisis-ovario, en una danza sincronizada donde el hipotálamo libera hormonas que estimulan la hipófisis, la cual secreta hormonas que afectan a los ovarios, que son responsables de producir otras hormonas: los estrógenos y la progesterona. Estas dos hormonas deben estar equilibradas y en concordancia para que nuestro cuerpo y nuestra mente funcionen correctamente ya que nos afectan en muchos aspectos.
Al iniciar el ciclo nuestros niveles hormonales están bajos, a cero, y poco a poco los estrógenos aumentan después de la menstruación: nos dan energía, claridad mental, deseo de salir al mundo, deseo sexual (además de otras condiciones físicas). Cuando los estrógenos llegan su nivel máximo se da la ovulación y a partir de aquí bajarán en picado dejando que la progesterona domine la siguiente fase, la cual nos aporta calma, introspección, planificación y revisión.

Como veis en el gráfico, cada hormona tiene su momento. Luego está la FSH (hormona foliculoestimulante) y la LH (hormona luteinizante), las cuales hacen posible el desarrollo del óvulo y la ovulación respectivamente. Estas dos son más discretas, pero esenciales para nuestro ciclo.
Las cuatro fases del ciclo: un calendario propio
Aquí va una metáfora que ilustra perfectamente las fases de nuestro ciclo: si el cuerpo fuera un calendario estacional, cada fase sería una temporada:
Cuando comienzas a observar tu cuerpo y tu comportamiento con atención, muchas cosas de tu vida toman sentido. Puedes entender por qué ciertas emociones aparecen en momentos concretos del mes, qué patrones siguen tus acciones, tus deseos…¡incluso tus sueños!
No necesitas ser experta en ginecología ni en psicología para empezar. Solo necesitas curiosidad y ganas de reconectar contigo misma, ya sea para modificar ciertos aspectos con los que no estás cómoda, o simplemente para conocerte mejor.

Aquí te dejo una lista de algunos cambios que podrías notar al empezar a escucharte:
El cuerpo femenino no es un reloj exacto, sino una compás sensible que responde a lo que pasa dentro y fuera, por eso cada ciclo y cada mujer es diferente, aunque seas regular, siempre hay sutilezas.
Escuchar tu ciclo es un acto de amor propio. Una forma de decir: “me merezco conocerme, cuidarme y confiar en mí”.
¿Y si el primer paso para sentirnos mejor no fuera cambiar nada, sino mirar al cuerpo con otros ojos? El cuerpo nos habla, descifremos su lenguaje.